Descenso del río Tordera (Blanes)

El río Tordera es un río de aguas torrenciales que tiene una longitud de 65 kilómetros desde su nacimiento en la Font Bona, en el Coll de Sant Marçal (Montseny) hasta su desembocadura entre Blanes y Malgrat creando un delta de aproximadamente 8 km2. Durante todo este trayecto recibe las aguas de la riera de Arbucies y la riera de Santa Coloma.

La ruta la iniciamos al final de la avenida Villa de Madrid en Blanes, junto al camping el Pinar, y remontamos el curso del río siguiendo una pista agrícola que nos llevará hasta el puente que cruza la N-II.  Siendo vísperas de verano a primera hora de la mañana el sol ya empieza a apretar. Este tramo totalmente llano es un poco agobiante, el hecho de transcurrir entre cañaverales impide que el aire fresco del mar llegue a nosotros, pero la ventaja es que el puente donde entramos al río está a escasos 3 kilómetros. Pasamos unas pistas de tenis, unas plantaciones agrícolas y poco a poco nos acercamos a nuestro primer alto en el camino, el puente sobre el río Tordera.
Por pista forestal

Toca descalzarse¡¡
Una vez llegados al puente bajamos por una pequeña rampa arenosa y voilá¡¡¡ Hemos llegado al margen del Tordera, en este punto nos descalzamos y nos arremangamos los pantalones e iniciamos el descenso. En esta época del año el volumen de agua ya es más escaso pero aún así hay puntos en las que el agua llega a la altura de las rodillas de un adulto. En un principio algunos eran reacios a caminar por el río, el hecho de ser agua turbia y que al pisar parece que el suelo te engulla no ayuda mucho, pero los remilgos acaban pronto, sólo oír las risas de los peques y ver lo diferente de esta salida hace que los mayores se conviertan en pequeñuelos otra vez.

AL fondo el mar
Mojándonos los pies
Antes de llegar al delta hacemos una parada para reponer fuerzas en una de las islas de sedimentación que van apareciendo a lo largo del trayecto, es poco habitual poder desayunar en medio de un río, literalmente. Tras acabar con el desayuno y después de que los más pequeños jugaran en el agua, levantamos el asentamiento y vamos hacia la desembocadura. Poco antes de llegar debemos salir del cauce del río y proseguir por un camino lateral hasta la playa, ya que la desembocadura está considerada zona de nidificación de aves migratorias, y, por lo tanto, zona protegida. Finalmente llegamos a la desembocadura donde acabaremos nuestra jornada en la playa.

Buscando una zapatilla rebelde

Desayunando entre las aguas
Miguel, Caty y Manolo