Sant Miquel del Fai (Riells, Vallés Oriental)

El monasterio de Sant Miquel del Fai está situado en un entorno natural bien conservado enmarcado por los despeñaderos rocosos de els Cinglés del Bertí. El monasterio fue fundado por Gombau de Besora en el año 997.




La excursión la iniciamos en Riells del Fai y vamos ascendiendo por el margen del Tenes  hasta llegar a las grandes balsas de agua formadas por miles de años de desgaste de la roca calcárea que confortan el Valle del Tenes. Desde estas balsas de agua helada y cristalina podemos ver el gran salto de agua que cae desde lo alto del monasterio. Al principio el camino discurre sin contratiempos, vamos siguiendo el margen del río hasta llegar a una encina de tronco espectacular. A partir de aquí el paso se hace más estrecho y sinuoso.

Los peques del grupo
Ahora llegamos a la zona más interesante de la salida, tras cruzar un par de acequias llegamos a las pozas de agua que se encuentran justo debajo del monasterio de Sant Miquel del Fai. En verano esta zona está invadida por los jóvenes de los alrededores que vienen a bañarse y a saltar desde los árboles sabiendo que hay profundidad suficiente para no abrirse la cabeza al saltar al agua. Pero quizá lo más espectacular de este paraje es la gran bauma que se abre bajo el monasterio, más o menos a unos 100 metros por debajo.

Pozas de agua

Bauma
Después de desayunar en esta zona volvemos sobre nuestros pasos y deshacemos los andado. Al llegar a la bifurcación anterior (la del árbol) tomamos el camino que sube hacia la derecha y que nos llevará en apenas dos horas a la puerta del recinto de Sant Miquel del Fai.

Entrada a Sant Miquel del Fai
Una vez dentro del recinto contemplamos y admiramos la construcción de la iglesia en la roca misma dels Cingles del Bertí, aprovechando la propia cueva para construir el enclave. Es la iglesia troglodita mejor conservada de Europa y también la más antigua. Frente a la iglesia, encontramos un estanque, una pequeña cripta y unas vistas espectaculares sobre el Valle del Tenes.

Estanque y pequeño salto de agua

Sant Miquel del Fai

La importancia del agua no sólo radica en la imponente cola de caballo sino que también se ven sus efectos en la erosión que ha hecho el pequeño rio Rosinyol creando dos hermosas cuevas que también hemos visitado, las cuevas de Sant Miquel y la cueva de las Tosques, esta última bajo la ermita románica de Sant Martí, del siglo IX. Esta es la vez que más caudal de agua he visto salir en la cola de caballo, el ruido es ensordecedor y el escenario sobrecogedor. Evidentemente la foto de grupo la vamos a realizar aquí.

Els ovellots de Canovelles
Si la cascada es impresionante las cuevas no lo son en menor medida, la primera, la Cova de Sant Miquel, se accede tras bajar una larga escalinata por la vertical de la montaña. Una vez en su interior todo parece cambiar, un ambiente húmedo y cálido, paredes frías y mojadas con infinitos fósiles adornando sus paredes y balsas de agua cristalina. La segunda cueva, la de les Tosques, se encuentra bajo la ermita de Sant Martí, al final del recinto, en este caso, las paredes nada tienen que ver con la anterior, es más bien una cueva árida de paredes blanquecinas y con un suelo arenoso que hace fácil los resbalones.

Cueva de Sant Miquel


Cova de les Tosques y las pequeñas espeleólogas

Ermita de Sant Martí y bajo ella la cova de les Tosques

Adeu Sant Miquel del Fai