Puigmal desde el Collet de les Barraques

Esta mítica montaña durante un tiempo se pensó que era el pico más alto de Cataluña, incluso hoy en día hay gente que la considera la montaña más alta del Pirineo oriental, cuando en realidad es la cuarta, por detrás del Carlit, la Tossa de Lles y el Puigpedrós. Pese a ello el Puigmal no ha perdido su fama y tras el Carlit, es la montaña más visitada de la Cerdenya, aunque lo es más por el Ripollés, saliendo desde Nuria. De formas dilatadas y redondeadas a finales del siglo XIX se pidió a los excursionistas que tirasen en su cumbre capazos de tierra para superar la altitud del Carlit, que era considerado una montaña francesa.

Panorámica desde el Puigmal.

Datos de la salida.

Trayecto: 16,5 km                  Circular: SI                    Tiempo: 5h40'
Altura máxima: 2910             Altura mínima: 1910       Dificultad: 3/5

Era una mañana fria de Octubre, tras una hora y media en coche llegamos al lugar de inicio de la salida, el Collet de les Barraques, una pequeña esplanada a 1910 metros de altura en medio de un denso bosque de pinos negros y abetos majestuosos. Era pronto y la temperatura rondaba los 8 grados, todo un lujo teniendo en cuenta que mil metros más arriba ibamos a estar bajo cero. Tras calzarnos las botas y acomodarnos la mochila empezamos el camino.

Al final del camino: El Puigmal

Jose, María José y Toni antes de subir
Todo recto... nada más empezar y para entrar en calor nada mejor que un recto a través del bosque, vamos sorteando las enormes raices que desgarran el suelo y lor troncos podridos que yacen entre las rocas como soldados caidos durante el furor de la batalla, a medida que vamos subiendo el bosque se va despejando y los arboles dan paso a un paisage mucho más austero, mucho más alpino.

Hacia el Puig de Dorria

Escarpado y abrupto
Ahora sólo vemos pequeños arbustos y muchas rocas. Levantando la vista ya podemos contemplar la cima del Puigmal, una masa bruna y redondeada que se alza sobre el resto de picos. Vamos siguiendo un camino cercado que se pierde en el horizonte. Aquí tuvimos el primer susto. Nuestra compañera Maria José sufrió una pequeña lipotimia y paramos la marcha unos instantes hasta que recuperó el color de la piel.


Inmortalizando el momento
Jose y de fondo los Pirineos
Seguimos subiendo, y en menos de una hora ya hemos alcanzado el Puig de Dòrria, donde realizaremos una breve parada para reponer fuerzas y comprobar que nuestra compi realmente se encuentra en condiciones de seguir con el ascenso.
  Nos refugiamos del aire gélido dentro de un cercado de piedra que usan los pastores para resguardarse del frio viento, aunque duramos poco en ese lugar. Un par de buitres de tamaño más que considerable empezaron a volar sobre nuestras cabezas realizando círculos cada vez más pequeños, como si esperasen a que uno de nosotros cerrase los ojos para lanzarse en picado y tomarnos como aperitivo. Por si acaso, no les dimos esa opción. Mochilas al hombro y ha reiniciar la marcha.

Refugio en el cim de Dòrria
Durante los siguientes kilómetros el trayecto fue mucho más cómodo. Fuimos por la carena de la montaña hasta llegar a la base del Puigmal. Ese paso de carena se conoce como el Pas dels lladres, ya que era un camino muy concurrido por los traficantes de tabaco y alcohol que pasaban este material entre Francia y Cataluña. Era gracioso pensar que, dependiendo de que lado de la montaña cayeras en caso de accidente, te vendrian a recoger o bien los mossos d'escuadra o bien la gendarmerie francesa. Con este pensamiento de imbecil llegué a la base del Puigmal, habiamos sorteado casi 800 metros de desnivel en unas dos horas y ahora ibamos a tardar casi una hora más en conpletar los doscientos metros que nos separaban de la cima, y no por ir serpenteando el contorno de la montaña sino por ser francamente empinado y resbaladizo. Muchos minutos y muchas paradas despues coronamos el Puigmal.

Atacando el Puigmal
Pas dels Lladres
Ya asoma la cruz del Puigmal
Allí estaba la cruz conmemorativa, el fin de la ascensión, la culminación de la etapa.....o eso creia yo. Pero en la cima no sólo está la cruz de hierro, también encontramos las primeras estrofas de un fragmento de la obra de Mossén Cinto Verdaguer llamada Canigó. La estrofa dice así:

De puig en puig pel coll de Finestrelles
s'enfilen de Puigmal a l'alta cima
tota la terra que el meu cor estima
des d'ací es veu en serres onejar
Olot i Vic, Empuries i Girona
i allà, en lo cor de l'espanyola marca
lo Montserrat, de quatre pals, com barca
que d'Orient la perla ens ve a portar.

Bonito, muy bonito....pero ahora toca el descenso, y si la subida fue lastimosa y cansina, la bajada no va a ser mucho más agradable. El suelo rocoso parece desprenderse bajo nuestros pies y a cada paso dado le sigue un resbalón. Parece que en cualquier momento bajaremos rodando hasta llegar al parquing de Fontalba. Una vez allí vamos recorriendo las laderas de la montaña de nuevo entre pinos y abetos y sorteando a las vacas que pacen tranquilas por las terrazas naturales.

Carlos, Toni y Jose (de izquierda a derecha)
María José de cuclillas

Mossen Cinto Verdaguer. Canigó