Ruta pel Moianès: L'Estany - Dolmen del Puig Rodó - L'observatori astronòmic de Montjoia

La ruta de hoy nos llevará a l'Estany, una población situada en el Bages pero que pertenece a la sub-comarca natural denominada el Moianès y que comprende a un total de 10 municipios, tanto del Bages como del Vallés Oriental, situados en el altiplano que lleva ese mismo nombre.

Distancia: 10'8 km           Tiempo: 3h (con paradas)           Circular: SI
Alt. máx: 1055m              Alt. mín: 840m                          Dificultad: 2/5

Son las 7:15 de la mañana cuando llego a l'Estany; una niebla espesa me ha acompañado desde la salida de Sant Feliu de Codines hasta la salida de Moia, pero a partir de aquí solo he encontrado bancos esporádicos. Aparco el coche en el centro del pueblo, en el casco viejo, justo al lado del monasterio de Santa María de L'Estany. Como suele pasarme cuando voy a estos pueblos los bares siguen cerrados a esas horas por lo que me quedo, como siempre, con las ganas de un relaxing cup of café con leche in the plaza Mayor.


L'Estany amanece bajo la niebla

y el sol aparece tras las balas de paja
Salgo del pueblo por la calle Vilardell y cruzo la C-59, a estas horas no pasan muchos coches, pero hay que tener mucho cuidado con los ciclistas que aparecen de la nada. Una vez en terreno de piedra empiezo la ascensión. La ventaja de esta ruta es que los primeros 3'5 km son de subida pero luego es cuestión de ir llaneando por el altiplano del Moianés. El punto más alto serán los 1055 metros del Puig Rodó. El camino es amplio y cada cierto tiempo vas viendo las marcas del GR por lo que es muy difícil perderse, también ayuda el hecho que todo el margen del camino está delimitado por un cable electrificado para que no se escapen los animales.

La única compañía en todo el camino

Al llegar al bosque de coníferas encontramos el rótulo de Puig Rodó, nos salimos de la pista principal y asciendo por un caminito embarrado y estrecho durante unos 200 metros, una vez arriba descubro pasmado una pequeña casa de madera que no se que pinta allí y la marca de "punto geodésico" que delimita la cima del Puig Rodó. Las vistas a esta hora son espectaculares, un manto blanco cubre todo el valle y la montaña de Montserrat parece surgir del mar de niebla como si de una fragata rocosa se tratara. Hice más de 10 fotos y ninguna ha quedado bien....así que, os tendréis que conformar con verme a mi coronando la cima¡¡¡
Hacia Puig Rodó
En la cima del Puig Rodó
Volvemos al camino principal y en escasos 500 metros me desvío hacia la balsa de agua prefabricada para ver el dolmen del Puig Rodó. Cuenta la leyenda que por las noches salía del interior del dolmen una mujer mayor vestida de negro paseando con una piara de cerdos también negros. Los campesinos de la zona, asustados fueron a buscar al rector de la ermita de Ferrerons para que bendijera el dolmen, dicen que grabó en su losa superior una cruz y desde entonces nunca más se vió a la anciana ni a su piara de cerdos negros.

Dólmen de Puig Rodó
Retomando el camino anterior me dirijo hacia el siguiente punto de interés, el observatorio astronómico de Montjoia o Monjoia (aún no tengo claro cual de los dos topónimos es el correcto). La verdad es que te quedas un poco extrañado al ver una especie de supositorio gigante de color blanco saliendo de entre la vegetación. Mi idea era hacer allí mi primera parada para desayunar, pensando que se podía acceder al observatorio pero, como todo en este país, era imposible acercarse a más de 200 metros del lugar, una verja y un cableado electrificado impedían el paso. Así que seguí caminando.

Observatorio astronómico de la Montjoia
Desde el observatorio hasta la vuelta a l'Estany hay poco que contar; camino amplio en ligero descenso, enfangado y húmedo y con los márgenes en proceso de desbrozado, por lo tanto, nada reseñable. Pero una vez llegamos a l'Estany podemos ver la entrada norte y la sur de unas minas que se excavaron para drenar el agua que había en el lago que ocupaba parte de estas tierras. Justo en la entrada norte encontramos una talla en piedra construida por Guillem de Rocafort en el año 1661 para agradecer a la Virgen de l'Estany que le salvara la vida después de caer en le interior del pozo de la mina.

La entrada a l'Estany

¿Adivina a qué me dedico?
De nuevo cruzamos la C59 (ojo con los ciclistas) y entramos en el casco antiguo de l'Estany. Me alegra ver que el monasterio ha abierto sus puertas, me paseo por el interior y también por su famoso claustro. El ala norte del claustro se inició en el S.XII y sus capiteles nos enseñan la vida de Cristo desde su nacimiento hasta la crucifixión. El ala oeste está dedicada al bestiario tradicional en el que destacan las figuras aladas, del ala este destacamos la mezcla de pasajes bíblicos con escenas cotidianas del trabajo de campo y, finalmente, en el ala sur, la más moderna (S.XIV) se repite la iconografía animal. Aunque lo que más me ha impresionado es la tumba de la familia Peguera, del 1335. (http://www.monestirestany.cat/)

Santa María de l'Estany

Patio del monasterio

Track de la ruta.
Gracias a Ambotes por el track